Aunque no podemos ni debemos controlar a nuestros hijos, sí queremos ser intencionales en nuestra crianza. Uno de nuestros objetivos es criar hijos que sean bíblicamente sabios y no necios. La sabiduría es vivir con destreza en el mundo de Dios. Y la sabiduría comienza con el temor del Señor (Prov. 9:10). Con el individualismo del mundo occidental y la naturaleza del corazón humano, es fácil que los hijos adultos digan un “¡Gracias!” y luego salgan a la vida sin pensar mucho en sus padres. Yo ciertamente hice eso cuando era joven. Pero aunque hayan dejado nuestra casa, no han…
Read More





