
7 sugerencias para formar niños considerados
¿Ha perdido la cortesía su importancia?
Esta pregunta surgió después de una conversación reciente con una pareja que describió el contraste entre dos amigos de sus hijos adolescentes.
Cada vez que uno de esos amigos venía, siempre saludaba a los adultos y conversaba con ellos. Cuando su visita terminaba, hacía un esfuerzo especial por agradecer a los padres por recibirlo.
Otro adolescente llegaba y desaparecía rápidamente en otra habitación para pasar el rato. Al final de la noche, salía igual de rápido. Sin saludo ni “gracias”.
Esta pareja, que se mudó del Norte al Sur, se sorprendió por la falta de buenos modales. ¿Acaso no se supone que el Sur es conocido por su respeto hacia los adultos?
¿No es importante?
Algunos dirían que estos detalles no importan. Después de todo, ¿qué tienen que ver el saludo y el agradecimiento con el evangelio?
Pero la Escritura nos dice que el amor “no es grosero” (1 Corintios 13:4). Dicho de manera positiva, el amor se expresa considerando a los demás. La piedad y los buenos modales son buenos amigos.
Aunque no es la parte más fundamental de cómo formamos a nuestros hijos, enseñarles a considerar a los demás no es algo sin importancia.
Siete sugerencias prácticas
Tal vez me meta en un avispero, pero aquí hay algunas sugerencias para formar a los hijos que fueron de bendición para nuestra familia y para otras en nuestra comunidad de iglesia.
- Enseñe a sus hijos a saludar a los adultos.
¿Sabía que los cristianos están llamados a saludarse unos a otros? Es una de las formas más simples de mostrar amor. Enseñe a sus hijos a saludar a los adultos, especialmente cuando un adulto les habla. No los excuse diciendo que son tímidos. Es un gozo ver a niños y adultos interactuar de esta manera sencilla. - Enseñe a sus hijos a dar las gracias a los adultos que los reciben.
La gratitud también es un asunto de formación. Cuando visiten la casa de un amigo, asegurémonos de animarlos a interactuar con el anfitrión. Incluso los niños pequeños pueden decir un simple “Gracias”. - Enseñe a sus hijos a usar palabras como “Por favor” y “Gracias”.
¿Realmente tenemos que decir esto? Los niños deben ser formados a usar estas palabras en casa y con nosotros. Así, les resultará mucho más natural usarlas fuera del hogar. - Enseñe a sus hijos a hablar con respeto a usted y a otros adultos.
La Biblia es clara en cuanto a mostrar respeto a las personas mayores. Yo crecí en el Sur, donde existe el hábito cultural de decir “Sí, señor” y “Sí, señora”. Aunque no sentimos que podíamos pedir esto a nuestros propios hijos creciendo en el Noreste, sí se les pedía decir “Sí, papá” o “Sí, mamá.” “Ajá” o “Nope” no estaban permitidos.
Además, aunque algunos puedan diferir, creo que otra manera de comunicar ese respeto apropiado es usar los apellidos. Esto comunica una distancia y un honor apropiados en la relación.
- Practique buenos modales en la mesa.
No estoy abogando por modales victorianos exagerados. Pero modales básicos a la hora de comer son una manera de ser considerados con quienes están alrededor. - Enseñe a sus hijos cómo interrumpirle apropiadamente.
En algún momento, todos los niños necesitarán llamar la atención de sus padres mientras estos hablan con otro adulto. ¿Lo harán tirando del brazo o interrumpiendo la conversación? Una sugerencia que nosotros y algunos amigos usamos fue enseñarles a poner su mano en nuestro hombro (si estábamos sentados) o en la cadera (si estábamos de pie). Eso nos indicaba que querían hablar, y nos permitía esperar hasta un espacio en la conversación para atenderlos. - Practique usted mismo estas cosas.
Los niños imitan lo que ven. No podemos esperar que nuestros hijos hablen amablemente si nosotros no estamos haciendo lo mismo. ¿Hay algún hábito básico de cortesía en el que necesito crecer al hablar con mi cónyuge y mis hijos?
La cortesía es simplemente pensar bien de los demás. ¡Sus hijos pueden aprender estas cosas!
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