
Los propósitos del corazón humano son aguas profundas, pero quien es inteligente los capta. (Proverbios 20:5, NVI)
Las fiestas son un excelente momento para reconectarse con la familia. Una de las maneras en que usted puede animar a sus hijos a crecer en sabiduría es haciendo preguntas cuando estén en presencia de personas mayores y más sabias. Bastan unas pocas preguntas para extraer sabiduría de un santo humilde y modesto. Nuestra cultura estadounidense valora la juventud y menosprecia la vejez. La iglesia no es inmune a este punto ciego. Pero, ¿qué preguntas hacer? Recientemente me encontré con un archivo PDF que contiene una serie de buenas preguntas para formular. Le recomiendo encarecidamente que le eche un vistazo a ese PDF. Escoja una o dos preguntas y utilícelas durante las fiestas o la próxima vez que reciba a alguien en su casa.
Un problema: esa lista puede parecer abrumadora. Aquí le presento algunas que seleccioné y otras que añadí yo mismo.
Para que los más jóvenes pregunten a las generaciones mayores:
1.¿Cuál es uno de sus primeros recuerdos más vívidos? 2.¿Cómo era la casa o el vecindario donde usted creció? 3.¿Cuáles eran sus juguetes favoritos? 4.¿Qué grandes acontecimientos o inventos mundiales recuerda de su niñez? 5.Cuando usted crecía, ¿tenía su familia alguna tradición relacionada con la Navidad? 6.(Si corresponde) ¿Cómo llegó a conocer personalmente a Cristo? 7.(Si corresponde) ¿Cómo conoció a su cónyuge? 8.¿Qué es lo que más le gusta de su cónyuge? 9.¿Qué le gustaría haber sabido cuando tenía mi edad? 10.¿Qué es una cosa que Dios le ha enseñado recientemente?
Puede hacerles una o más de estas preguntas alrededor de la mesa. O puede imprimir algunas preguntas y convertirlo en una búsqueda familiar.
Durante esta semana, probablemente usted interactúe con familiares a quienes no ha visto en un tiempo, y la conversación podría mantenerse en la superficie. ¿Cómo puede usted aprovechar este momento de enseñanza intergeneracional y también profundizar las conversaciones?


