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¿Te sientes distante de Dios?

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¿Te sientes distante del Señor Jesús? Adivina quién se movió. Pista: no fue Él.

Todos pasamos por momentos en los que el Señor parece distante y nuestra relación con Él se siente más rutinaria que apasionante. ¿Qué debemos hacer en esos momentos?

Aquí tienes cinco estrategias bíblicas para acercarte más al Señor:

1. Búscalo.

“Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan.” (Salmo 119:2, NVI)
“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerque a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.” (Hebreos 11:6, NVI)

A veces olvidamos que hacernos cristianos no es el final de la búsqueda de Dios, sino apenas el comienzo. Si tu corazón se ha enfriado, confiésalo al Señor y dile que deseas conocerlo más y más. Empieza a escuchar cómo Él responde a esa confesión. Planea estrategias concretas para buscarlo con intención.

2. Adóralo.

“Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.” (Juan 4:23, NVI)

Cuando el Padre es adorado, Él se manifiesta. Él está buscando adoradores. La adoración personal calentará tu corazón y comenzará a restablecer esa relación de amor con el Señor. Y el Espíritu Santo se hará presente para bendecir.

3. Acércate a Él.

“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, limpien sus manos! ¡Ustedes, los inconstantes, purifiquen su corazón! Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.” (Santiago 4:8-10, NVI)

En última instancia, es el pecado lo que nos separa de Dios. Haz un inventario moral sin temor. Confiesa y renuncia a todo pecado conocido en tu vida. Pídele al Señor que te muestre profundamente cualquier pecado que aún no estás viendo.

4. Escúchalo.

“Este es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!” (Marcos 9:7, NVI)

La tendencia natural (pecaminosa) es pasar de una relación viva con Dios a una mera religión. Pero el Señor desea hablarnos por medio del Espíritu Santo y de su Palabra. Todo lo que Él quiere decirnos está en la Palabra; solo necesita hacerse personal para nosotros. Para eso, debemos abrir las Escrituras y escuchar al Espíritu.

5. Retírate con Él.

“Pero Jesús solía retirarse a lugares solitarios para orar.” (Lucas 5:16, NVI)

Toma un par de horas, medio día o un día completo para orar y poner en práctica los pasos 1 al 4. Sabemos que los matrimonios se benefician al salir de la rutina para concentrarse el uno en el otro. ¿Cuánto más nuestra relación con nuestro Padre celestial?

¿Te sientes distante de Dios? No tiene que seguir siendo así.
Él no se ha movido. Y está esperándote.

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