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Leadership

Superando los puntos ciegos en nuestra crianza y liderazgo

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Poco a poco me estoy acostumbrando al mundo de ChatGPT. Para quienes no lo conocen, ChatGPT es una aplicación que utiliza inteligencia artificial para responder solicitudes a partir de información recopilada de toda la web.

Por ejemplo: “¿Cuál es la descripción del puesto de un asistente administrativo con determinadas responsabilidades…?” o “¿Qué temas deberían cubrirse en un estudio matrimonial de seis semanas para parejas cristianas de mediana edad?”. Aunque no debe usarse de manera irreflexiva, puede ser un punto de partida útil.

Pero aquí está el punto clave: ChatGPT no sirve de nada si no se hacen preguntas. Para adquirir sabiduría, todo lo que se necesita es preguntar. Pero es necesario preguntar.

Inteligencia Generacional

Si bien la inteligencia artificial es una forma de inteligencia, en la iglesia también existe la Inteligencia Generacional. Sin embargo, esta solo nos beneficia si estamos dispuestos a preguntar. El pecado puede cegarnos de tal manera que no hacemos preguntas ni aprendemos de otros. Proverbios nos advierte:
“Al necio no le complace la inteligencia; tan solo hace alarde de su propia opinión.” (Prov. 18:2).

A medida que envejezco, me encuentro observando con pesar a pastores y padres más jóvenes cometer errores que podrían evitarse. Algunos de esos errores son tropiezos que yo mismo cometí; otros son áreas que simplemente he observado con el tiempo.

¿Por qué no digo algo? Porque no quiero parecer crítico o juzgador. Nadie me lo ha pedido.

Podríamos reflexionar mucho sobre las razones de esto. Tal vez una de ellas sea el orgullo juvenil. Como alguien ha dicho: “La juventud se desperdicia en los jóvenes”. Otra razón puede ser que no entendemos la diferencia entre ausencia de pecado y madurez. O quizá nunca hemos considerado seriamente que podríamos tener puntos ciegos que están dañando a otros.

Sea cual sea la razón, ¿cómo podemos corregirlo?

Con una pregunta muy sencilla que puede abrir un mundo completamente nuevo.

Preguntas sencillas y sabias

Toda esa información o sabiduría generacional (IG, como la he llamado) está disponible a través de preguntas simples. Pero esto requiere humildad y un deseo genuino de crecer. Implica despojarnos de la complacencia y la autosatisfacción.

Algunas preguntas que pueden invitar a la sabiduría son:

  • ¿Cómo crees que podría mejorar?
  • ¿De qué maneras piensas que podría mejorar en ____________?
  • ¿Qué punto ciego crees que podría tener y que no veo en mi crianza/pastorado/matrimonio?

Preguntas como estas invitan a las observaciones de los demás. Las personas sí tienen pensamientos que podrían ayudarte, pero a menudo no los expresan porque no desean parecer críticas ni dar consejos no solicitados.

Cuando preguntas a otros, no tienes que escuchar ni implementar todo lo que te digan. Usa discernimiento. Alguien dijo: “El sabio busca mucho consejo. El necio lo sigue todo”. De cualquier manera, la perspectiva de los demás te ayudará a crecer.

Así que adelante. Asume el riesgo. Después de predicar un sermón y recibir un cumplido, pregunta: “¿Cómo crees que podría mejorar?”. O la próxima vez que estés hablando sobre tu familia con un amigo, pregunta: “¿Hay algún punto ciego en mi crianza que crees que debería conocer?”.

Te sorprenderá cuánto te ayudarán sus respuestas. Anima también a tus hijos a hacer preguntas similares con frecuencia.

En lugar de ser un necio que no se deleita en el entendimiento, serás como el buscador de inteligencia y sabiduría descrito en Proverbios 18:15:
“El corazón del entendido adquiere sabiduría, y el oído de los sabios busca la ciencia.”

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