
Efesios 4:26 dice: «Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo».
Es un versículo fundamental sobre cómo manejar el enojo. Estoy convencido de que durante años lo apliqué mal, en perjuicio de mi matrimonio.
¿Qué significa exactamente este versículo? ¿Cómo debe aplicarse en el matrimonio?
Durante los primeros años de nuestro matrimonio, Sharon y yo tratamos de aplicarlo literalmente. Pasábamos por los ajustes normales de cualquier pareja recién casada, y ambos tenemos personalidades intensas. El resultado fueron numerosos momentos de «comunión intensa», probablemente más frecuentes que en la mayoría de las parejas.
Los desacuerdos solían prolongarse hasta avanzada la noche. Cuanto más intentábamos «resolverlos», más lejos quedaba la solución. Procurábamos no irnos a la cama con el enojo, y no funcionaba.
Los efectos perturbadores del enojo
Nuestro impulso básico apuntaba en la dirección correcta, partiendo de la naturaleza humana. Cuando una pareja tiene un desacuerdo y la relación queda tensa, es fácil irse a la cama sin más. Uno duerme en el sofá, o ambos se duermen dándose la espalda con frialdad. A la mañana siguiente, el asunto sigue sin resolverse. En nuestra mente seguimos discutiendo con la otra persona, repasando la herida y la confrontación una y otra vez. Sin un intento por resolverlos, los conflictos pueden persistir durante días, y un enojo frío (¡o caliente!) se asienta sobre la casa.
Dada esta dinámica natural del ser humano, tiene todo el sentido el mandato lleno de gracia que Dios nos da. Lo que Él nos está diciendo es: «Mantén cuentas cortas y no dejes asuntos sin resolver».
¿Resolver el problema antes de dormir?
Con esa comprensión, Sharon y yo tratábamos de resolver cada problema antes de irnos a la cama. Leíamos el versículo así: «No dejes que el sol se ponga sobre el enojo que hay en tu relación. Resuélvelo». Pero como sabe cualquiera que haya intentado pensar con claridad después de las 10 p. m., los resultados no eran de ayuda.
Hoy estoy convencido de que esa práctica, aunque sincera, se basaba en una comprensión equivocada del versículo.
Una aplicación más sabia es entenderlo de otra manera. Hoy sostendría que no necesito resolver el problema antes de dormir, pero sí necesito resolver mi enojo.
Resolver el problema requiere dos personas y puede o no ocurrir. Resolver el enojo involucra a una sola: a mí.
Resolver el enojo antes de dormir
Aplicado así, el versículo se convierte en un mandato a controlar el único terreno que puedo controlar: mi corazón. Es un mandato a reconocer el desacuerdo y el enojo, y a pedirle al Señor que los resuelva.
Ahora tengo un mandato a pasar del enojo pecaminoso al amor incondicional. Es una oportunidad para orar pidiendo el bien de la persona con quien estoy en conflicto. Es una oportunidad para reconocer ante el Señor cuán herido me siento por esa persona y luego orar: «Padre, perdónalos». Es una oportunidad para pedirle al Señor que me muestre la viga en mi propio ojo (Mt 7:3-5). Es una oportunidad para orar pidiendo glorificar a Dios en medio de este conflicto (1 Co 10:31). Es una oportunidad para crecer en amor incondicional. Puedo orar: «Ayúdame a perdonar como Tú me has perdonado. Ayúdame a acercarme, con el amor incondicional que Tú me has mostrado, a esta persona con quien estoy en desacuerdo».
Esto significa que no tienes que resolver esa noche el asunto sobre el que están discutiendo. Pero sí significa que resolverás tu malestar antes de irte a la cama. Dormirás con un corazón en paz, habiendo entregado el asunto a Aquel que nunca duerme. Puedes decir algo como: «Esto realmente nos altera ahora, pero sé que lo vamos a resolver. Te amo. Reservemos un momento en el que ambos tengamos suficiente espacio para escucharnos bien el uno al otro».
Conclusión
No irte a dormir con el enojo es un sabio mandato de un Padre amoroso. Puede significar que resuelvas el problema antes de irte a la cama. O puede significar que esperes a otro momento para hablarlo, cuando los dos estén más frescos. Pero lo que sí significa es que no te vas a la cama con el corazón lleno de enojo. Tu sueño queda inmerso en tu propio arrepentimiento, confesión, amor incondicional y perdón. Esa es una buena manera de quedarse dormido.


