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¿Qué puedo hacer como director o maestro de niños para ayudar a los padres a discipular a sus hijos?

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Me han hecho esta pregunta, o alguna variación de ella, muchas veces. Un director o maestro del ministerio infantil ama trabajar con niños. Sin embargo, sabe que la mayor influencia ocurre en el hogar. Así que, aunque esté trabajando directamente con los niños, en su corazón hay un deseo profundo de apoyar a los padres. A menudo, se preocupa por las influencias dentro del hogar, pero no sabe cómo ayudar.

Existen varios obstáculos para los ministros de niños. A veces, los padres están demasiado ocupados o simplemente no muestran interés. En otras ocasiones, el liderazgo de la iglesia no quiere que se “agiten las aguas”. Finalmente, la edad o inexperiencia del director también puede ser un obstáculo.

Si estás liderando un ministerio infantil y deseas hacer más, aquí te ofrezco algunas sugerencias. No sientas que tienes que hacerlo todo de una vez. Solo empieza a avanzar paso a paso.

1. Lee Padres que Hacen Discípulos  y desarrolla una visión bíblica.

Asegúrate de que tu ministerio —y el de tu familia— esté profundamente arraigado en las Escrituras. Esa es la verdadera fuente de toda influencia y autoridad. A medida que desarrollas tu propio entendimiento bíblico y lo aplicas en tu hogar, estarás más capacitado para ayudar a otros. El libro Parenting with Confidence también puede ser especialmente útil para comprender los principios bíblicos de la crianza.

2. Comunica una visión bíblica usando un lenguaje bíblico.

No basta con tener convicciones bíblicas, es importante saber expresarlas claramente. Ten frases clave siempre listas. Por ejemplo: “No se te ha dado solo un bebé, sino un alma eterna para influenciar.”“Haz de la Gran Comisión la estrella del norte de tu crianza.”

Vive los valores que deseas ver en otros, y luego invítalos a unirse contigo en ese camino.

3. Compila una lista de recursos recomendados.

Pregunta a los líderes de la iglesia y a padres con experiencia qué materiales recomendarían. Al hacer tu lista, marca con un asterisco el primer libro que deberían leer. Cuando veo una lista de cinco libros recomendados, me bloqueo. Pero si un amigo me dice: “Este es el mejor libro sobre el tema”, lo leo sin dudar.

4. Comparte una visión bíblica con el liderazgo de la iglesia.

Recuérdales que el primer lugar donde se vive el evangelio es el hogar. No estás haciendo solo “cuidado cristiano de niños”; estás ayudando a discipular a la próxima generación. Y con tasas de deserción que podrían alcanzar el 50%, este ministerio debería estar entre sus prioridades. Eres una extensión de su ministerio. Dios les ha mandado a cuidar de todas las almas de la iglesia, incluidas las más jóvenes.

5. Invita a los padres a enseñar.

Con demasiada frecuencia, los padres tratan el ministerio infantil como “guardería cristiana”, su único momento de respiro en la semana. Pero esta es una gran oportunidad para que los padres discipulen a través de la enseñanza. Eso les permite continuar la lección durante la semana en casa. Las familias comprometidas necesitan una guía clara para avanzar, y enseñar es una forma efectiva de discipular también a los adultos. Un pastor me dijo:“Les decimos a los padres: ‘Si quieren crecer en tener conversaciones evangelísticas con sus hijos, este es un excelente lugar para aprender y practicar esas habilidades.’”

6. Promueve eventos de formación dentro de la iglesia.

Entiende que, si eres joven o inexperto, quizás aún no tengas toda la autoridad, pero eso no significa que no puedas tener influencia. Puedes ser el catalizador que inicie eventos de formación. Puedes ser el “periodista” que hace preguntas a padres piadosos dentro de tu iglesia. No necesitas ser el “experto”, puedes poner a las personas correctas al frente y hacerles buenas preguntas para el beneficio de todos.

7. Forma un equipo de hogares piadosos.

Mientras mantienes activo el ministerio infantil, también puedes comenzar un ministerio más lento y profundo: equipar a un grupo de padres amigos con una visión bíblica común de la crianza. Así influenciarás poco a poco a toda la iglesia a través de estos hogares. Ellos, a su vez, influenciarán a otros.

Escucha cómo un líder juvenil hizo esto: mantuvo su ministerio en marcha mientras equipaba a los padres. Tener un pequeño grupo de estudio con algunos padres podría ser una de las maneras más efectivas de usar tu tiempo.

8. Conecta con ciertos padres durante la semana.

Naturalmente desarrollarás relaciones con algunos padres. Haz seguimiento individual. Pregunta si están usando el material que les envías a casa. Pregunta cuáles son las barreras que enfrentan. Recuerda: ellos no están ayudándote a ti; tú los estás ayudando a ellos a cumplir su llamado (Deuteronomio 6, Efesios 6).

9. ¡Ora!

Ora para que Dios levante un grupo de padres apasionados por discipular a sus hijos para Cristo. Encuentra a otros que oren contigo por lo mismo. Forma un pequeño grupo de padres con ese mismo anhelo y espíritu, y juntos influyan a otros dentro de la iglesia.

Pastores de niños, directores y maestros de escuela dominical, ¡quiero escucharlos!
Este ministerio pone énfasis en el rol de la familia, pero en ningún momento quiero menospreciar la labor tan importante que ustedes hacen.Por favor, cuéntenme lo que piensan sobre esto, así como otros obstáculos que enfrentan.
¡Gracias por servir a la próxima generación en el nombre de Jesús!

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