
“Porque debe gobernar bien su casa, teniendo a sus hijos en sujeción con toda honestidad…” 1 Timoteo 3:4
“Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.” 1 Timoteo 3:12
Las Escrituras nos enseñan que los ancianos y los diáconos deben gobernar bien su hogar. La misma palabra traducida como “gobernar” se usa en Romanos 12:8 y se traduce como liderazgo. Así que también podríamos decir que un anciano o diácono debe liderar bien su hogar y a sus hijos.
Sin embargo, a pesar de que todos los padres deben ser líderes, pocos piensan claramente en lo que hace un líder piadoso. Tener una comprensión clara del liderazgo según Dios ayudará tanto en el hogar como en la iglesia.
Definiendo el Liderazgo Piadoso
¿Qué es exactamente el liderazgo? ¿Y qué hace que un liderazgo sea específicamente cristiano, es decir, un liderazgo arraigado e influenciado por el Evangelio?
Definir liderazgo es un poco como definir el viento. Lo reconocemos cuando lo vemos en acción, pero intentar comprenderlo o describirlo es difícil.
En última instancia, el liderazgo es influencia. Es mover a otros a hacer o ser algo diferente. Puede usarse para el bien o para el mal. Aparte del Evangelio, es usar persuasión, poder, emociones, miedo o ideas para que otros sigan.
Pero no queremos cualquier tipo de liderazgo. Queremos liderazgo piadoso. Robert Clinton, autor de The Making of a Leader, define el liderazgo cristiano de la siguiente manera:
“El liderazgo es un proceso dinámico en el cual un hombre o una mujer con una capacidad dada por Dios influye en un grupo específico del pueblo de Dios hacia los propósitos de Dios para ese grupo.”
Esta definición enfatiza varias cosas:
- Es un proceso dinámico, fluido y lleno de energía, no estático.
- La capacidad proviene de Dios, y varía de persona a persona.
- Las personas son un grupo específico y pertenecen a Dios, no al líder.
- Los propósitos hacia los cuales se les influye son los propósitos de Dios. Esto arraiga la autoridad del líder en la Palabra y requiere que el líder busque guía en la oración y la Escritura.
- Finalmente, el trabajo del líder es influenciar, no controlar. Las personas tienen distintos niveles de apertura a la influencia.
La definición de liderazgo espiritual de John Piper es similar:
“El liderazgo espiritual consiste en saber dónde Dios quiere que estén las personas y tomar la iniciativa para llevarlas allí confiando en el poder de Dios.”
En resumen, podemos decir que un buen líder:
- Tiene una idea de hacia dónde debe ir un grupo de personas.
- Entiende dónde se encuentra actualmente ese grupo.
- Sabe cómo moverlos hacia donde deben ir.
- Y toma la iniciativa para lograrlo.
La implicación para los padres cristianos es clara: nos convertimos en mejores pastores cuando comprendemos el llamado de Dios sobre nuestros hijos, cuando entendemos dónde están realmente, cuándo conocemos los medios de Dios para moverlos, ¡y cuando actuamos en consecuencia!
Tres Tipos de Influencia
¿Pero cómo ocurre esa influencia? Clinton nos ayuda describiendo tres tipos de influencia o poder que un líder puede tener:
- Poder posicional: basado en la autoridad del cargo o posición. Piensa en un oficial militar que da órdenes.
- Poder personal: basado en el ejemplo que uno da. Piensa en un actor o deportista que admiramos e imitamos.
- Poder persuasivo: basado en palabras e ideas. Piensa en un maestro o predicador que sabe más que nosotros.
Por supuesto, estos tipos de influencia se superponen y no son excluyentes.
La aplicación para los padres que hacen discípulos es evidente: ¡debemos usar los tres! Dios te ha colocado en una posición de autoridad: eres el padre o la madre. Lideras tomando decisiones para el bien de tus hijos, imponiendo reglas y correcciones (posicional). Además, estás llamado a ser un ejemplo para ellos (personal). Finalmente, estás llamado a enseñar a tus hijos (persuasivo). Cuando los tres se combinan de manera piadosa, se obtiene un gran poder.
Conclusión
Padres, la madurez piadosa consiste en liderar bien su hogar. Tanto si Dios los ha llamado a liderar en la iglesia como si no, los ha llamado a liderar en su hogar. Pueden liderar bien o mal. El hogar es un pequeño campo de entrenamiento que Dios usa para desarrollar líderes en todos nosotros.


