
En el capítulo 20 de Padres que hacen discípulos dedico un capítulo entero a orar por nuestros hijos. Orar es a la vez un deber (en el sentido de una labor difícil) y un deleite. El Señor nos da acceso a Su sala del trono en virtud de la sangre de Jesús. Sin embargo, muchas veces nos resulta difícil orar por nuestros hijos.
A continuación te sugiero siete maneras de orar por tus hijos y por tu familia.
1. Ora con acción de gracias. Pablo comenzaba sus cartas dando gracias. Incluso al escribir a la conflictiva iglesia de Corinto, empezó agradeciendo a Dios por ellos.
La acción de gracias tiene la virtud de transformar nuestra perspectiva. Asegúrate de dedicar tiempo a dar gracias al Señor por tus hijos, y sí, eso abarca incluso los problemas que enfrentas. ¡Pídele al Señor que te llene de gratitud!
2. Ora por ti mismo: «Señor, muéstrame mi pecado». Con frecuencia vemos con claridad el pecado de nuestros hijos, pero no alcanzamos a ver el nuestro. Los hijos son máquinas de santificación destinadas a ayudarnos a crecer en santidad.
Lo que tus hijos necesitan es tu santidad. Podemos elevar esta oración que nos humilla porque somos aceptados en Cristo y anhelamos crecer. ¡El Señor responderá esta oración cada vez!
3. Ora por sabiduría en las decisiones que ambos enfrentarán. Como padres, enfrentamos un sinnúmero de decisiones. Muchas veces tomamos las grandes decisiones sobre la marcha. ¡Cuánto mejor sería tomarnos un poco de tiempo y orar de verdad por esos asuntos de mayor peso!
A medida que ayudamos a guiar a nuestra familia en el discipulado, nuestros hijos serán bendecidos por nuestro ejemplo y nuestro liderazgo cuando decimos: «Necesitamos detenernos y pedirle sabiduría al Señor sobre esta decisión. Te daré una respuesta en unos días». Por supuesto, también podemos animar a nuestros hijos adolescentes a poner esto en práctica.
4. Ora para que lo secreto salga a la luz. Esta es una oración que da miedo. Pero es mucho mejor que las cosas salgan a la luz mientras nuestros hijos todavía están en casa, y no más adelante.
Sin manipular, dile a tus hijos que estás orando así. Pero prepárate, porque el Señor responderá esta oración, y entonces tendremos una labor de pastoreo por delante.
5. Ora la oración sumo sacerdotal de Jesús. En Su última noche, Jesús intercedió por Sus discípulos (Jn 17). En concreto, oró para que fueran protegidos del maligno, santificados por la verdad de la Palabra y unidos entre sí (Jn 17).
Esas son grandes cosas que pedir para tu familia. Pídele al Señor que tú y tus hijos sean protegidos del maligno, que sean más semejantes a Jesús por el poder de la Palabra y que sean una familia unida.
6. Ora según ellos te pidan que ores. Con nuestros hijos mayores, una buena pregunta es: «¿Qué te gustaría que orara por ti?». Después, ¡asegúrate de cumplir! También puedes pedirles que oren por ti.
7. Ora para que reconozcan su necesidad de Cristo. La necesidad más fundamental de nuestros hijos es el evangelio. Podemos ofrecerles el evangelio, pero ellos deben reconocer su necesidad. Por eso pedimos al Espíritu Santo que obre en su corazón para que clamen a Él.
Nuestro Señor nos ofrece un privilegio profundo en la oración. Mientras criamos a nuestros hijos, acerquémonos al trono de la gracia (Heb 4:15-16).


