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Cuando Pablo recordó la crianza de Timoteo, comenzó con la influencia más poderosa de Timoteo: los ejemplos en su vida:

Pero tú, continúa en lo que has aprendido y te convenciste,Porque sabes de quiénes lo aprendiste... (2 Timoteo 3:14 NVI)

Timoteo, como todos los cristianos de segunda generación, fue influenciado a seguir al Señor por la fe viva de las personas que lo rodeaban. Su madre, Eunice, su abuela, Loida, y otras personas habían tenido un impacto positivo en él. Incluso antes de que el apóstol Pablo mencionara la influencia de las Escrituras, elogió los ejemplos que rodeaban a Timoteo.

Este principio se repite a lo largo de la Biblia. El ejemplo de un líder es el primer y más grande maestro. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, primero los llamó a pasar tiempo con él (Marcos 3:14). Durante este tiempo, observarían su vida. Más tarde, los enviaría a imitar su ministerio. De igual manera, Pablo se encomendó a sí mismo como un padre espiritual cuya vida debía ser imitada. Timoteo y Tito fueron instados a centrarse en su propio camino y en el ejemplo que daban. La naturaleza misma de ser un líder espiritual está ligada a su ejemplo. Aprendemos principalmente por imitación y modelando. Ni siquiera nos damos cuenta de que lo estamos haciendo.

El mismo énfasis sorprendente se encuentra en Deuteronomio 6:4-8. Antes de ordenar ciertas actividades a los padres, Dios se centró en su afecto.

El primer deber del discipulado familiar en realidad no tiene nada que ver con los niños:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón. (Deuteronomio 6:5-6)

Antes de ordenarnos enseñar a nuestros hijos, Dios nos recuerda la necesidad de amarlo y llevar su Palabra en el corazón. Es imposible transmitir algo que no poseemos. El ejemplo siempre ha sido y siempre será el maestro más poderoso.

Absorbiendo nuestro ejemplo

Tu vida afectará a tus hijos al menos de dos maneras: primero, durante el tiempo que pasen contigo, absorberán tu ejemplo y luego, evaluarán tu ejemplo.

J. C. Ryle amplía la explicación de cómo los niños más pequeños están absorbiendo nuestro ejemplo:

Padres y madres, no olviden que los niños aprenden más con la vista que con el oído. Ninguna escuela dejará una huella tan profunda en el carácter como el hogar. Los mejores maestros no les dejarán tanto grabado en la mente como lo que aprenderán junto a la chimenea. La imitación es un principio mucho más fuerte en los niños que la memoria. Lo que ven tiene un efecto mucho más fuerte en su mente que lo que se les dice. Por lo tanto, tengan cuidado con lo que hacen delante de su hijo.

Puedes leer el resto en el Capítulo 4 de Padres que Hacen Discípulos

Al leer esto, quizás te hayas desanimado, pensando en tu fracaso. ¡No te desanimes! Dios siempre usa ejemplos imperfectos. ¡Él te dio estos hijos! ¡Pídele al Señor que te ayude a vivir por el poder de Cristo en ti! Tus hijos recordarán tu fidelidad al amar al Señor y luchar contra el pecado.

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