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Claves sobre la crianza en 1 Timoteo 3:4-5

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Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad; (pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?). (1 Ti 3:4-5)

Este versículo está lleno de fruto tanto para el liderazgo familiar como para el de la iglesia.

1. Los hombres viven el evangelio en el hogar
Este versículo deja claro que un aspecto de la madurez espiritual es cómo viven los hombres en sus hogares. Vivir el evangelio significa gobernar bien nuestro hogar y criar bien a nuestros hijos. Este asunto es tan vital que Dios lo convierte en un requisito para ancianos y diáconos. No podemos volvernos tan «espirituales» como para descuidar cómo vivimos en el hogar.

2. Es posible tener hijos obedientes y respetuosos
Aunque no podemos controlar a nuestros hijos, este versículo da a entender que nuestra conducta como padres puede formar hijos obedientes y respetuosos. Salvo el don de enseñanza, Dios no establece como requisito para el oficio algo que no podamos controlar. Tener hijos obedientes no es como tener cierto color de cabello o cierta estatura. No tenemos control sobre lo segundo; sobre lo primero, sí.

3. Aunque nuestras esposas se encargan de la mayor parte del cuidado de los hijos, en última instancia la responsabilidad sigue siendo nuestra
La Escritura deja claro que nuestras esposas son las principales encargadas de administrar el hogar. Sin embargo, este versículo responsabiliza al esposo de gobernar bien su hogar. Somos responsables de guiar a nuestras familias. Marcamos la pauta en la crianza. No podemos delegar esta labor en nuestras esposas al punto de dejar de guiar. Puede que no seamos el cuidador principal, pero sí debemos ser el líder principal.

4. Cuando los hijos están fuera de control, esto recae sobre el padre
Este es un corolario del punto 3. El versículo 5 lo confirma: «si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa…». Tener hijos fuera de control y desobedientes equivale a no saber gobernar la propia casa. Esto significa que una mala conducta persistente recae sobre el esposo, no sobre la esposa.

5. Guiar bien no significa que no tendremos problemas
¿Qué líder no tiene problemas? Si servimos a personas, tendremos problemas. Pero gobernar bien significa responder bien a esos problemas. No debemos entender «gobernar bien nuestro hogar» como dirigir de tal manera que no haya problemas. Al contrario, debemos entenderlo como responder bien a los problemas cuando surgen.

6. De forma implícita, aunque no se afirme de manera directa, los padres deben crecer en el gobierno del hogar
En ningún lugar se da por sentado que esta capacidad de gobierno sea algo que simplemente se tiene o no. Al contrario, se da a entender que podemos crecer en ella.

7. Las lecciones del hogar se aplican al liderazgo de la iglesia
Dios quiere que los hombres de Su iglesia aspiren al liderazgo. Quienes tienen el don de la palabra deben aspirar a ser ancianos. Quienes no lo tienen pueden aspirar a ser diáconos. Una lección crucial que deben aprender tanto ancianos como diáconos es gobernar bien su hogar. En otras palabras, el liderazgo en la iglesia se aprende mejor en el hogar. Los mismos principios que rigen el gobierno del hogar rigen también el de la casa de Cristo.

8. No solo importan los resultados, sino también la manera en que gobernamos
«…teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad». Muchos hombres pueden obtener resultados a base de gritos, alaridos y amenazas. No solo deben importar los resultados, sino también la manera.

9. Los hombres pueden y deben ejercer un oficio mientras crían a sus hijos
Hay quienes enseñan que una persona no puede o no debe ejercer un oficio hasta que sus hijos hayan crecido. Estos versículos contradicen directamente esa enseñanza.

Un padre me dijo una vez: «Es más fácil dirigir mi empresa de cincuenta empleados que mi familia de cinco». En efecto, guiar bien a nuestra familia es una tarea difícil pero gloriosa. Una familia bien guiada adorna el evangelio.

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