
En una conferencia reciente, animaba a los padres a involucrarse y comunicarse con sus hijos. Un padre preguntó:
“¿Cómo puedo comunicarme con mi hijo de 16 años que es muy introvertido y no parece estar dispuesto a hablar?”
Aquí hay algunas cosas que debes considerar:
- Comienza considerando el entorno.
Me preguntaría si esto es un asunto de personalidad o si la falta de comunicación se debe a algo que ha sucedido. ¿Existe una dinámica de comunicación abierta en nuestro hogar? ¿He permitido pecaminosamente que él se encierre en sí mismo porque estuve demasiado ocupado o tuve miedo de acercarme más? - Prepáralo para una conversación más profunda.
Yo le diría algo como:
“Oye, Alex, he notado que nos cuesta comunicarnos. Pero realmente necesitamos conectar, especialmente mientras pensamos en la universidad. Sé que el pecado afecta nuestra comunicación. Algunas personas hablan demasiado y otras hablan muy poco. Creo que estamos en el grupo de los que hablan poco. Pero la personalidad no es destino; podemos cambiar en esto. En una semana, saldremos a conversar sobre la universidad y lo que estás pensando. Específicamente, me gustaría que pensaras en: Pregunta 1, Pregunta 2, etc.”
En otras palabras, adviértele que el estado actual de comunicación va a cambiar. - Podrías recordárselo el día anterior.
“Oye, tengo muchas ganas de salir contigo mañana por la mañana. ¿Has pensado más en lo que te pregunté?” - Prepárate para el tiempo de comunicación.
Con demasiada frecuencia, somos descuidados en nuestra comunicación. Aparta un tiempo y un lugar para hablar. Llega con preguntas preparadas.
Hay diferentes niveles de comunicación: información, opiniones, sentimientos y transparencia del corazón. Si no ha habido comunicación abierta, mantente en los niveles superiores de información. Llegar con una lista preparada de preguntas es, a menudo, vital para una conversación exitosa. ¡Dedica tiempo y prepárate! - Mientras conversan, asegúrate de comunicar afecto semejante al de Cristo.
Ora por un amor y afecto semejante al de Cristo. Deseas que él sienta tu cariño y apoyo. Si él percibe eso, no temas insistir en que necesita comunicarse más.
Sí, hablar poco puede tener componentes de personalidad, pero también puede tener componentes pecaminosos. A veces el pensamiento es: “Simplemente no quiero molestarme en comunicarme contigo.” Queremos resistir esa actitud. - Para aumentar la comunicación, busca aprender sobre las cosas que le interesan.
Un maestro muy conocido relató cómo su madre soltera tenía tres estantes con libros sobre psicología, ingeniería y medicina. ¿Por qué? Porque esas eran las profesiones de sus hijos, y ella quería poder hablar con ellos.
¿Qué le interesa a tu hijo? Pídele que te enseñe. Cuando le pedí a mi hijo universitario que me enseñara sobre arte, él se lo contó a su profesor. Con lágrimas en los ojos, el profesor le respondió: “Mi padre nunca me ha pedido que le explique el arte.” - Finalmente, comprende que esto es como un baile.
Si no han estado comunicándose por un tiempo, no puedes esperar que todo cambie de inmediato. Da un paso, establece una nueva normalidad. Luego espera un tiempo y vuelve a acercarte. La confianza, el cambio y la comunicación toman tiempo. Tal vez ambos necesiten arrepentirse del pecado en esta área.
La comunidad y la comunión solo suceden con comunicación. ¡Sigue insistiendo y persevera!


