
¿Cómo veía Jesús sus Escrituras?
He estado pensando en esta pregunta recientemente.
En esta era del Internet, cuando estoy más distraído que nunca (después de todo, estás leyendo esto en Internet), ¿cómo veía Jesús las Escrituras? Tener un alto concepto de las Escrituras podría ayudarme a darles prioridad. Si quiero tener la mente de Cristo, entonces será útil saber cómo pensaba Él acerca de sus Escrituras —nuestro Antiguo Testamento—.
A continuación encontrarás pasajes que me resultaron útiles. Su alta estima por ellas desafía mi propio corazón. ¿Qué agregarías tú?
1. Fue enseñado en ellas.
Lucas 2:46-47: “Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas.”
Tomó la iniciativa de sentarse con los maestros, escuchando y haciendo buenas preguntas. Era enseñable.
2. Creía que eran necesarias para la vida.
Mateo 4:4: “Jesús le respondió: —Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.””
Esto refleja la enseñanza de Deuteronomio 32:45-47, donde Moisés dice que estas palabras no son triviales, sino su vida. Él les dijo: “Tomen en serio todas las palabras que hoy les he declarado como advertencia, para que se las manden a sus hijos y ellos obedezcan fielmente todas las palabras de esta ley. No son palabras inútiles para ustedes; al contrario, son su vida. Por ellas vivirán mucho tiempo en el país del otro lado del Jordán, del cual ahora van a tomar posesión.”
3. No vino a abolirlas, sino a cumplirlas.
Mateo 5:17: “No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento.”
4. Dijo que cada trazo estaba establecido por Dios y era eterno.
Mateo 5:18: “Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.”
5. Dijo que quienes las practican y enseñan correctamente son grandes.
Mateo 5:19: “Por tanto, el que desobedece uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseña a los demás a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.”
Este versículo implica que necesitamos maestros. Hay maestros verdaderos y falsos. También muestra que la vida de los maestros importa.
6. Enseñó que las Escrituras fueron escritas por Dios y por hombres.
Marcos 7:9-12: “También les dijo: —¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar a un lado el mandamiento de Dios para mantener sus propias tradiciones! Porque Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y también: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”. Ustedes, en cambio, enseñan que un hombre puede decirle a su padre o a su madre: “Cualquier ayuda que pudiera darte es Corbán (es decir, ofrenda dedicada a Dios)”. En ese caso ya no le permiten hacer nada por su padre o por su madre. Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. Y hacen muchas cosas parecidas.”
En este pasaje asombroso, Jesús alterna entre Dios y Moisés como autor. Todos los mandamientos son mandamientos de Dios. Y Moisés es el autor de uno de los Diez Mandamientos. En otras palabras, son intercambiables.
7. Creía que las Escrituras eran históricamente precisas.
Jesús se refirió a Adán y Eva, Noé, Abel, Zacarías, la esposa de Lot, Sodoma y Gomorra, Jonás, David, Salomón y la reina de Sabá. Enseñó como si fueran personas reales y los relatos fueran verdaderos. Nos dijo que Moisés escribió el Pentateuco (Mateo 19:7).
8. Enseñó que hay maestros que no conocen las Escrituras y por eso están en error.
Mateo 22:29: “Jesús les contestó: —Ustedes están equivocados porque no conocen las Escrituras ni el poder de Dios.”
9. Enseñó que vendrían falsos maestros después de Él.
Mateo 7:15-20: “Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los reconocerán.”
Sus seguidores deben estar atentos y discernirlos.
10. Enseñó que las Escrituras hablaban de Él.
Lucas 24:27 y 44: “Y comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.” … “Luego les dijo: —Esto es lo que yo les decía cuando todavía estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.”
11. Enseñó que las Escrituras pueden ser mal manejadas al descuidar los asuntos más importantes y enfocarse en lo mínimo.
Mateo 23:23-24: “¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos! Cuelan el mosquito, pero se tragan el camello.”
12. Enseñó que las Escrituras son verdad y nos santifican.
Juan 17:17: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.”
13. Enseñó que la Palabra es como una semilla que se esparce y produce diferentes reacciones.
Mateo 13:3-9: “Un sembrador salió a sembrar. Mientras iba esparciendo la semilla, parte de ella cayó junto al camino, y llegaron las aves y se la comieron. Parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra; esa semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero cuando salió el sol, las plantas se marchitaron, y por falta de raíz se secaron. Otra parte cayó entre espinos, que al crecer la ahogaron. Pero las demás semillas cayeron en buen terreno, donde produjeron una cosecha: unas ciento, otras sesenta y otras treinta veces más de lo que se había sembrado. El que tenga oídos, que oiga.”
14. Enseñó que algunas partes se habían cumplido.
Marcos 7:18-19: “—¿Tampoco ustedes pueden entenderlo? —les dijo—. ¿No se dan cuenta de que nada de lo que entra en una persona puede contaminarla? Porque no entra en su corazón, sino en el estómago, y después va a dar al excusado. (Con esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos).”
Hay progreso en la revelación. Ahora que Él había venido, había partes de la ley del AT que ya no estaban en vigor.
15. Enseñó que vendría más Escritura.
Juan 16:12-13: “Mucho tengo aún que decirles, pero ahora no podrían soportarlo. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga, y les anunciará las cosas por venir.”
La visión de Jesús sobre sus propias palabras
¿Cómo veía Jesús sus propias palabras?
1. Sus palabras jamás pasarán; durarán para siempre.
Mateo 24:35: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.”
Esta es una afirmación asombrosa. Sus palabras son una revelación adicional que se une al Antiguo Testamento.
2. Sus palabras son espíritu y vida.
Juan 6:63: “El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida.”
3. Sus palabras demuestran quién es su discípulo.
Juan 8:31: “Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos.”
4. Sus palabras dan libertad.
Juan 8:32: “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”
5. Sus palabras permiten la oración respondida.
Juan 15:7: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá.”
6. Sus palabras son la manera en que permanecemos en su amor.
Juan 15:10: “Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.”


