
Mi esposa Sharon y yo lideramos un grupo de matrimonios jóvenes en nuestra iglesia. Cada vez que nos reunimos, tenemos un tiempo de enseñanza y luego un tiempo práctico de preguntas y respuestas.
Una de las preguntas que surgió fue: «¿Cómo manejamos las expectativas de nuestros suegros en lo que respecta a eventos y fechas importantes?».
Sharon y yo reflexionamos sobre esto, tanto desde la perspectiva de haber sido una pareja joven como ahora desde la de ser los suegros. Esta fue nuestra respuesta:
1. Te animamos a mantener tres valores en tensión.
a. Génesis 2:24 deja claro que el matrimonio establece un nuevo hogar y una nueva relación prioritaria: «Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer […]». Nuestra primera lealtad es hacia nuestro cónyuge y nuestro nuevo hogar.
b. La Escritura también nos llama a honrar a nuestros padres. Aunque ya no tenemos que obedecerlos, siempre necesitaremos pensar en cómo honrarlos. Dios estableció esto como uno de sus Diez Mandamientos, lo cual habla de su importancia y su carácter continuo.
c. La Escritura también nos llama a comprometernos con nuestra iglesia local. Ellos son nuestros hermanos y hermanas en el Señor. Para muchas parejas, este llamado implicará eventos que entran en conflicto con la familia biológica.
Si tus padres son cristianos, en teoría aceptarán estos intereses encontrados. Si no lo son, o no son creyentes maduros, probablemente les resultará más difícil. Por ejemplo, sé de una madre soltera que esperaba que su único hijo y su esposa recién casada almorzaran con ella todos los domingos. Como era de esperar, esto causó una tremenda ansiedad en esa joven que intentaba amar a su esposo y, al mismo tiempo, deseaba establecer su propia vida en pareja.
Hay numerosas formas en las que Sharon y yo intentamos vivir (imperfectamente) estos tres valores en tensión. Como yo era del sur y los padres de Sharon vivían cerca, al principio de nuestro matrimonio solíamos pasar las fechas importantes con ellos, y hacíamos viajes regulares en Navidad para ver a mis padres. Ambas familias también fueron sensibles a las demandas de mi tiempo como pastor.
Con el tiempo, cuando tuvimos hijos, decidimos que nuestro hogar fuera el centro de la Navidad. A lo largo de todas las etapas de la vida, hubo momentos en que los compromisos con la iglesia generaron inconvenientes para nuestra familia. Sin embargo, en todos los casos tratábamos de equilibrar esos tres compromisos.
2. Intentamos que el hijo o la hija biológica se comunicara con sus propios padres. Salvo en casos inusuales, por lo general es mejor que el esposo comunique las noticias difíciles a sus padres y que la esposa haga lo mismo con los suyos. En una relación sana, ese canal permite una mayor expresión de amor incluso cuando las noticias son decepcionantes. En relaciones poco saludables, habrá casos en que el esposo necesite proteger a su esposa de expectativas inapropiadas por parte de su suegro o su suegra.
3. Intentamos anticiparnos a las fechas importantes para gestionar las expectativas. A menudo, la ofensa no está en la decisión en sí, sino en la falta de comunicación oportuna al respecto. Trata de anticiparte con seis meses de antelación y considera qué esperan ellos. Luego, habla sobre esto con tus padres.
4. Intentamos mantener la relación sólida de otras maneras. Las llamadas telefónicas, las fotografías o los mensajes de texto son una forma sencilla de mostrar amor a los padres (¡y a los suegros!) sin necesidad de estar presentes en cada evento. Esperábamos que se sintieran honrados incluso cuando no podíamos asistir. Sharon, en particular, hizo un excelente trabajo amando a mis padres, que vivían lejos.
Para cerrar: «Mi mamá nos envía mensajes constantemente para que asistamos a un evento familiar, como la fiesta de jubilación de una tía. ¿Qué opinan?». En este caso, una madre que valora a la familia y a la familia extendida (lo cual es bueno) no está considerando los nuevos compromisos de su hijo ni sus responsabilidades con la iglesia. Mi sugerencia es doble. Primero, no tengas esta conversación por mensaje de texto: llévala al siguiente nivel y llama a tu mamá. Expresa tu amor por esa persona, pero comunícale con claridad que no podrán ir, pues tienen otros compromisos. Segundo, si hay una manera más pequeña de mostrar amor, aprovéchala: envía una tarjeta o llama brevemente a esa tía.
Este artículo no aborda las expectativas verdaderamente perjudiciales por parte de los padres, pero esperamos que estos breves principios te ayuden a reflexionar.


