Pero José se negó. “Mi señor ya no me preocupa nada de lo que hay en la casa; todo lo que tiene me lo ha confiado a mí. Nadie en esta casa está por encima de mí. Mi señor no me ha negado nada, excepto a ti, porque eres su esposa. ¿Cómo podría yo entonces hacer algo tan perverso y pecar así contra Dios?” Y, aunque ella lo acosaba día tras día, José se negó a acostarse con ella o siquiera a estar con ella.(Génesis 39:8-10, NVI) Cada día enfrentamos tentaciones. Algunas son pequeñas, otras grandes, pero todas nos amenazan.…
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